(Barcelona).- El hospital del Mar, en Barcelona, es el primer centro público de Catalunya y uno de los pioneros en España en adaptar una cirugía para tratar la apnea del sueño que consiste en la implantación de un neuroestimulador debajo de la barbilla que controla el movimiento de la lengua del paciente y evita el bloqueo del paso del aire durante el sueño.

El procedimiento, muy experimentado en países como Estados Unidos, Alemania o Bélgica, está indicado para las personas que no toleran el tratamiento estándar, el CPAP, presión positiva continua en las vías respiratorias mediante la introducción de aire, la típica mascarilla conectada a una máquina. También existen dispositivos orales o cirugías como la uvolopalatofaringoplastia (extracción del exceso de tejido de la garganta para ampliar la vía respiratoria).

Especialista en apnea del sueño

Nada le funcionaba a Juan Carlos Pose, de 53 años. Hacía 40 apneas por hora, cuando el nivel máximo sería de by se trató con CPAP. Correas en la cara, el tubo flexible que molesta al moverte… es tremendamente incómodo. Todavía más si hace calor, y te tienes que llevar la máquina si vas de viaje, explica. No toleraba las molestias y utilizaba cualquier excusa para evitar ponerse la máscara, admite. Alternativamente, le propusieron colocarse una férula en la boca que adelanta la mandíbula durante el sueño para abrir las vías respiratorias. Era menos incómodo, pero menos eficaz que la máscara a la hora de reducir las apenas.

Cuando Paula Mackers, especialista en roncopatía y apnea del sueño del hospital del Mar, le propuso la implantación de un neuroestimulador, acabó aceptando: Parecía lo menos invasivo, lo más cómodo. No sabía absolutamente nada de eso, y no negaré que tuve mis suspicacias, pero no por sentirme conejillo de indias, porque se hace en otros países y ya se había hecho en España en la sanidad privada.

La apnea del sueño es una enfermedad muy prevalente, cada vez más, en los países occidentales, pero está infradiagnosticada. Se calcula que en España la sufren entre 1,2 y 2,1 millones de personas, pero menos del 10% han sido diagnosticadas y están en tratamiento. Son episodios repetitivos de obstrucción y cierre de la vía aérea superior durante el sueño, con lo que van cayendo de manera reiterada los niveles de oxígeno. A largo plazo se presentan secuelas importantes, sobre todo cardiovasculares, con riesgo de muerte prematura o infarto, dice la doctora Mackers.

Más de 30 apneas a la hora se considera una apnea grave. Entre 15 y 30, moderada. En ambos casos la primera línea de tratamiento es la CPAP. El problema es que la máscara tiene una tasa de cumplimiento y adherencia muy baja y un rechazo muy alto. Entre un 40 y un 70% de los pacientes no cumplen el tratamiento. Tienen que tener una terapia alternativa, matiza.

Esta alternativa llega de la mano de la alta tecnología. Consiste en la implantación de un neuroestimulador mediante una incisión de 6 cm debajo del mentón. El dispositivo se coloca en contacto con el nervio hipogloso, que estimula el movimiento de la lengua. Se activa cada noche antes de dormir, tiene un sensor de respiración, y cada vez que el paciente inspira, el envía un impulso eléctrico a la lengua y esta se mueve para abrir la vía aérea y previene el colapso, lo que permite al paciente respirar.

Ocho semanas después de la cirugía, que dura unas 4 horas y requiere una noche de hospitalización, se activa el neuroestimulador. Cada noche, al acostarse, el paciente debe pegarse con un apósito, bajo el mentón, el pequeño chip activador que se retirará al despertar y lo dejará cargando en la red eléctrica hasta la noche siguiente.

Juan Carlos Posé está en la última parte del proceso: la configuración de la intensidad, frecuencia y hora de inicio de los impulsos electromagnéticos mediante pruebas de sueño para adaptar el funcionamiento del aparato a sus necesidades.

Los dos primeros pacientes fueron operados en septiembre. Ahora se está preparando la tercera intervención a una persona que cumple los criterios de inclusión en el programa: sufrir apnea moderada o grave y superar la prueba de videosomnoscopia de sueño inducido por fármacos.

Los síntomas de los pacientes han mejorado de manera importante en cuanto a somnolencia diurna, calidad del sueño o ronquidos. Hemos confirmado la apertura de la vía aérea con cada estimulación del implenta, y estamos pendientes de las últimas pruebas para aumentar la intensidad, dice Mackers. Para los especialistas, la terapia es revolucionaria, prácticamente una curación de la apnea.

Según la doctora, la idea de los otorrinos es que llegue a ser financiada por la seguridad social con el objetivo de dar una oportunidad a los ‘pacientes abandonados’. Pero es la alternativa más cara. El valor del implante se sitúa en torno a los 25.000 euros, a los que hay que añadir, el quirófano o las posteriores modulaciones.

Vale la pena, a juicio de Juan Carlos Pose. El chip no serías microscópico –“menudo bicho pensé cuando lo vi”- pero bajo la piel no provoca ninguna molestia. La comodidad es incomparable respecto a la CPAP, eso ayuda a descansar.

Fuente: La Vanguardia