(Madrid).- La Oncología ha vivido en los últimos años unos avances que han cambiado el paradigma del abordaje de esta pandemia que en el mundo afecta a 20 millones de personas cada año y causa 10 millones de fallecimientos anuales, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según los expertos, en los últimos 20 años la supervivencia general del cáncer se ha incrementado en un 10%, todo gracias a la investigación en el desarrollo de nuevas técnicas diagnósticas y terapéuticas, como se recueda cada 24 de septiembre en el Día Mundial de la Investigación en el Cáncer.

Los avances en tratamientos han sido, según los expertos, los más significativos, y es que gracias a ellos más pacientes sobreviven y con mejor calidad. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que actualmente la supervivencia media de las enfermedades oncológicas es de un 60%. Aunque hay cánceres con peor pronósticos, como pueden ser el de páncreas, pulmón o esófago, otros alcanzan entre un 80 y 90% de supervivencia libre de enfermedad.

Los diagnósticos más precoces permiten acceder a los tumores en estadios poco avanzados y que pueden ser operados. Como inciden los oncólogos, la cirugía sigue siendo la única forma de curación del cáncer, y cuanto antes se coja el tumor, mejor. Sin embargo, cómo destacaron los expertos en las jornadas ‘Entendiendo el cáncer en estadio precoz’, se está avanzando mucho para dar soluciones a los pacientes que no impliquen pasar por complejas intervenciones.

Como subrayaron el Dr. César Rodríguez, vicepresidente de SEOM y jefe de Sección del Servicio de Oncología Médica del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, y la Dra. María José Safont, oncóloga médico del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, los pacientes con cáncer de cabeza-cuello ya no presentan las cicatrices y las secuelas de los procedimientos quirúrgicos anteriores. También se está evitando operar en cáncer de mama y está en marcha un estudio con neoadyuvancia y adyuvancia en cáncer de colon que reduciría el porcentaje de pacientes que no precisarían cirugía.

NEOADYUVANCIA Y TERAPIA DIRIGIDA

La quimioterapia demostró su capacidad para eliminar una enfermedad que ha supuesto una de las mayores epidemias globales debido a los estilos de vida, el tabaquismo, la  contaminación, el cambio climático o la genética. Sin embargo, su alta toxicidad ha conllevado que los pacientes y los supervivientes arrastren importantes secuelas.

La investigación se ha centrado precisamente en encontrar fármacos más eficaces y con niveles menores de toxicidad. Los descubrimientos de biomarcadores que permiten conocer no solo el nombre del cáncer, sino también sus apellidos, ha permitido desarrollar tratamientos más eficaces que se dirigen directamente a las células cancerígenas.

La aparición de terapias dirigidas los anticuerpos monoclonales o los avances en inmunoterapia como las terapias CAR-T en patologías oncohematológicas, y en estudio en otros tipos de enfermedades, están cambiando el paradigma del abordaje en cáncer. Este tipo de terapias ayudan al sistema inmunitario a destruir las células cancerosas, detienen el crecimiento y la capacidad de multiplicarse de estas privándolas, por ejemplo, de las hormonas que necesitan para su expansión o de la capacidad de formar vasos sanguíneos que les permitan crecer.

En este campo un avance también importante ha sido la aparición de nuevas estrategias gracias al desarrollo de nuevos tratamientos menos nocivos. La adyuvancia y la neoadyuvancia están significando una nueva forma de abordar el cáncer de mama, el de pulmón o el de colon.  Se trata de tratamientos de quimioterapia e inmunoterapia que se dan antes, junto o después del tratamiento y han demostrado mejorar su eficacia y reducir los efectos nocivos anteriores.

En todos estos avances la medicina de precisión ha sido clave, permitiendo alcanzar tratamientos individualizados y efectivos que permiten mejorar el abordaje de estos pacientes. Para ello ha sido clave los avances que desde esta medicina se han hecho tanto en diagnóstico como en el propio abordaje de la enfermedad.

Con todo, la metástasis sigue siendo una condena a muerte, aunque la supervivencia ha incrementado. Gracias a los avances en tratamiento y el mayor conocimiento de las enfermedades los pacientes con cáncer avanzado viven más, pero queda mucho camino. La alta toxicidad, la supervivencia y la curación sigue siendo desafíos a los que la investigación sigue intentando dar respuesta, y, para eso, se necesitan recursos que en España son escasos.

Fuente: Con Salud