(Madrid).- Las técnicas respiratorias son una herramienta esencial para abordar los estudios de mejor manera, tanto física como psicológicamente, ya que los principales músculos usados durante la respiración también contribuyen al control postural, por lo que ambas cuestiones están relacionadas.

También existe una relación entre el estado emocional y cómo respiramos. Además, a diferencia de la mayoría de funciones fisiológicas, la forma de respirar se puede modular de forma voluntaria. Por ello, los investigadores del reciente estudio proponen abordar los problemas de ansiedad y posturales de los estudiantes universitarios a partir de diversas estrategias fundamentadas en el aprendizaje de técnicas de respiración. Estas técnicas pueden ser de diversa índole, pero todas ellas comparten la necesidad de controlar el diafragma y el abdomen al respirar.

Con el aprendizaje de estas técnicas, los estudiantes universitarios podrían reducir su nivel de ansiedad y mejorar su capacidad de aprendizaje, disminuyendo el estrés. También podrían prevenir los problemas musculoesqueléticos cuyas causas están relacionadas con la tensión emocional. Un estudio liderado por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) ha indicado que las dificultades para ejercitar la respiración abdominal están relacionadas con niveles de ansiedad elevados y una reducción de la estabilidad corporal.

Este estudio, publicado recientemente en la revista Frontiers in Bioengineering and Biotechnology, se ha llevado a cabo con una muestra de 23 estudiantes universitarios (9 mujeres y 14 hombres), de 18 a 23 años. La investigación la han liderado los grupos de investigación SIMBIOsys (Simulación, Imagen y Modelaje por Sistemas Biomédicos) y TIDE (Tecnologías Interactivas y Distribuidas para la Educación) del Departamento de Ingeniería de la UPF. También han participado en ella investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la Technische Universität Wien (Viena), la Universidad Nacional de Colombia en Medellín y la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México.
 
Esta línea de investigación aborda una problemática social creciente: la aparición en edades cada vez más tempranas de trastornos musculoesqueléticos, cuyas causas están relacionas con el estrés. Los estudiantes, y las personas jóvenes en general, a menudo enfrentan situaciones estresantes inherentes a la vida y a sus estudios académicos sin haber desarrollado aún las habilidades de autoregulación emocional necesarias para ello. A todo esto se suma la mala postura corporal, lo que aumenta los problemas muscoesquéliticos.

A través de este estudio, se ha diseñado y probado la eficacia de un protocolo que permite analizar conjuntamente la manera de respirar, la postura corporal y los niveles emocionales de las personas, con cuatro tipo de variables. En primer lugar, se ha medido la estabilidad y el equilibrio corporal, a partir de la técnica de la estabilometría, para lo que cada persona debía colocarse de pie y quieta sobre unas placas de fuerza con sensores eléctricos, capaces de detectar las pequeñas oscilaciones que hace el cuerpo incluso al estar en una posición estática. Cuanto mayores son estas oscilaciones, mayor es el nivel de estrés de cada individuo.

En segundo lugar, se ha examinado la postura corporal a partir de los ángulos adoptados por las diferentes articulaciones a partir de un sistema estereofotogramétrico. Esta técnica consiste en colocar marcadores reflectantes en diferentes puntos de referencia del cuerpo de cada persona, de manera que puedan captarse sus movimientos y posición a través de cámaras de infrarrojos. Esta misma técnica, junto con la pletismografía optoelectrónica, se ha usado, en tercer lugar, para determinar el movimiento de las diferentes partes del pecho (la parte superior de los pulmones, la caja torácica y el abdomen) durante la respiración y estimar el volumen que alcanzan los pulmones.

En cuarto lugar, se ha medido el estado emocional de cada joven, a partir de datos psicométricos (con test aptitudinales) u otras pruebas fisiológicas, para medir la conductividad de la electricidad a través de la piel en respuesta a ciertos estímulos (una mayor conductividad, está asociada a una mayor sudoración y es indicativa de un mayor nivel de estrés), la temperatura corporal o el ritmo cardiaco. Durante el experimento, se han medido estas variables cuando los jóvenes se encontraban de pie y en silencio, pero en cuatro escenarios distintos, resultantes de estar con los ojos abiertos o cerrados, ya sea respirando como lo hacen normalmente o tratando de hacerlo profundamente con el abdomen.

En cuanto a los resultados de la investigación, el autor principal del estudio, Simone Tassani asegura: Los resultados indicarían que la mayoría de estudiantes que conforman la muestra de la investigación no son capaces de modular su respiración y tienen elevados niveles de ansiedad. Concretamente, de los 23 estudiantes que han participado en el estudio, 7 (el 30%), presentan niveles de ansiedad por encima de los umbrales considerados normales.
 
La mayoría de ellos también tiene problemas para respirar profundamente con el abdomen. De hecho, en el 65% de las situaciones examinadas durante el estudio, los jóvenes no ejercían la respiración abdominal cuando se les pedía que lo hicieran. Estas dificultades (superior en las chicas que en los chicos según estudio) están asociadas con altos niveles de ansiedad y una disminución de la estabilidad corporal.
 
Las estrategias para mejorar el bienestar de las personas jóvenes, que podrían variar en función del sexo por las diferencias sugeridas por el estudio entre chicos y chicas, deben hacer frente a diversos retos comunes. Desde el punto de vista físico, la corrección de la postura corporal es un importante desafío, por la complejidad del autoaprendizaje en esta materia y por la inviabilidad de una supervisión externa sobre todos los movimientos de una persona. Desde el punto de vista psicológico, debe considerarse que los problemas de salud mental y emocional suelen surgir en edades tempranas, en las que los estudiantes no suelen pedir ayuda.

Fuente: Con Salud