(Madrid)- La medicina estética y la regenerativa se abrazan en busca de tratamientos cada vez menos invasivos, más efectivos y con resultados más naturales y duraderos, obtenidos a través de la inducción de procesos inherentes a nuestro organismo que se van ralentizando hasta agotarse con el paso de los años, como la producción de colágeno y elastina.

En este escenario, la gran revolución viene marcada por unas minúsculas vesículas cuyos extraordinarios 'poderes' parecen sacados de una novela de ciencia ficción: los exosomas.

Esto es lo que hay que saber sobre la revolución que su aplicación, todavía limitada, está suponiendo en la medicina estética, según los que ya trabajan con ellos en nuestro país.

"Los exosomas son unas 'pelotas' que están metidas dentro de las células y que tienen la capacidad de poder salir del citoplasma, llegar hasta el tejido intercelular y viajar hasta otras células para mandarles un mensaje. Son como palomas mensajeras: entregan mensajes a otras células y estas, tras identificarlos, siguen las instrucciones que les han sido encomendadas", explica José María Ricart.

Su poderío es alucinante. "Tienen la capacidad de empaquetar trozos de DNA o de RNA mensajero e introducirlos en el núcleo de otras células. Por eso, el exosoma, en sí mismo, es una auténtica revolución".

Ricart relata que ya se utilizan "para tratar patologías cardíacas, cerebrales, en tumores (nos permiten identificar ante qué tipo de tumor nos encontramos), en embarazos o en infecciones. También, para la regeneración de tejidos".

Pero lo que podría venir es más asombroso todavía. "Imaginemos que les podemos decir a nuestras células que tienen que envejecer más lentamente y, por tanto, frenar el envejecimiento. O que se introducen exosomas en las células con ARN mensajero que 'les digan' al resto que tienen que producir más músculo. Aunque suene increíble, hablamos de dos supuestos que no está tan lejos como se podría pensar porque, de hecho, en Estados Unidos ya hay médicos que, mediante exosomas, están enviado el mensaje a las células para que produzcan grasa parda, cuya producción se va reduciendo conforme vamos cumpliendo años."

Los exosomas, detalla Ricart, se pueden extraer "de plantas, de animales de microbios y de seres humanos", pero, ojo, porque el tema es muy delicado. "Lo más habitual es obtenerlos a través de las plaquetas de la sangre. Mediante un procesado especial sacamos, los exosomas y se los pinchamos, después, al mismo paciente. Esta técnica se está realizando con muy buenos resultados, en pelo y resto de tejidos corporales como las cicatrices".

Este especialista nos advierte de que, "a pesar de ser una técnica prometedora para el tratamiento de muchas enfermedades, algunos médicos la están utilizando de manera inadecuada, así que hay que tener mucho cuidado con ella". Y, en este sentido, recalca que, por el momento, "no hay literatura científica que constate qué les puede ocurrir, dentro de 10 o 15 años, con esos pacientes a los que se les inyectan exosomas que no son de tejido propio, porque está prohibido investigar con ellos".

En definitiva, "nos encontramos ante una encrucijada, en la que, por un lado, la tecnología va a una velocidad supersónica mientras que, por otro, los agentes reguladores están poniendo freno a los avances".

"Los exosomas son vesículas que producen algunos tipos de células y que contienen distintos tipos de proteínas y material genético. Se ha visto que tienen un gran poder a la hora de estimular la producción de colágeno, elastina y en la regeneración de tejidos", cuenta el doctor Morales Raya.

¿De dónde vienen sus superpoderes? "Los exosomas contienen material genético producido por las células para estimular determinadas funciones celulares: promover la producción de colágeno y elastina, liberar factores de crecimiento por parte de la propia célula y mejorar las funciones celulares, de manera general. En definitiva, se podría decir que son mensajeros que van a transmitir a nuestras células la información necesaria para que se pongan a trabajar".

En dermatología, los usos más frecuentes son: "Tratamiento de alopecia, ya que estimulan el crecimiento capilar regenerando el folículo piloso; combinados con láser para aumentar la eficacia del mismo y disminuir el tiempo de recuperación; combinados con plasma rico en plaquetas para producir una regeneración cutánea duradera y con efectos a largo plazo; y tratamientos con micro agujas para mejorar textura, luminosidad".

A pesar de que en muchos países es una práctica generalizada, en Europa, Morales Raya advierte de que "su uso inyectable no está aprobado por la Agencia Europea del Medicamento. En España, se utilizan aplicados de forma tópica favoreciendo su penetración mediante dispositivos de microagujas, láser fraccionado o equipos de mesoterapia virtual".

Se trata, detalla, "de nanovesículas que liberan las células madre de los tejidos y que actúan como eficientes 'vehículos mensajeros' al ser capaces de transportar las moléculas bioactivas -como factores de crecimiento, proteínas, lípidos y ácidos nucleicos- a los tejidos diana y producir un efecto estimulador en todas las funciones celulares. Regeneran, mejoran poros, cicatrices, alopecia, rojeces o dermatitis".

Arenas detalla que "el producto penetra con microneedling o láseres que abren microcanales" y que "el precio de la sesión no baja de los 250 euros".

"Lo más interesante de los exosomas -apunta Revelles- es que se trata de una especialidad enfocada en la propia capacidad del cuerpo en regenerar tejido dañado o enfermo". Son, prosigue, "unas pequeñas vesículas que tienen en su interior un coctel de factores de crecimiento, proteínas, así como porciones de ADN y ARN. Están formados por una capa lipídica que va a favorecer, al unirse con la membrana lipídica de la célula, que el material que contienen pase al interior de la célula, desencadenando una serie de mecanismos de reparación y regeneración en la misma".

Dentro del mundo de la medicina estética, destaca su aplicación en el tratamiento del tejido envejecido. "Son ideales para tratar el fotoenvejecimiento, ese daño solar que vamos acumulando a lo largo de la vida. Su capacidad regenerativa hace que proliferen y migren fibroblastos y queratinocitos, que aumente la producción de colágeno y elastina y que disminuya el estrés oxidativo y el daño al ADN de las células a la vez que estimula la producción de nuevos vasos para una correcta nutrición de la piel. De esa manera, conseguimos una piel más luminosa y tersa con una disminución del poro y una atenuación de las arrugas finas".

Pero es que, además, "dentro del mundo de la dermatología más clínica, se han comprobado sus increíbles beneficios en casos de alopecia, al estimular el crecimiento del pelo; en patologías inflamatorias, como dermatitis atópica, psoriasis o rosácea, por su capacidad inmunoreguladora; en tratamientos de heridas traumáticas o procedimientos médico-estéticos que implican una alteración de la barrera cutánea, ya que favorecen la 'reepitelización' y el cierre; incluso, en casos de melanoma se ha visto disminución del tumor y aumento de la esperanza de vida".

La forma de aplicación habitual es "bajo anestesia tópica, mediante 'microneedling' o dispositivos de energía fraccionados". Gran avance en la terapia regenerativa, la doctora Ana Revuelta cuenta que "los exosomas son minúsculos portadores de material genético, proteínas y lípidos que tienen la capacidad de portar información viajando a otras células".

En medicina estética y dermatología, han supuesto "una auténtica revolución en el tratamiento de regeneración, ya que mejoran la función de los queratinocitos y los fibroblastos, favoreciendo la síntesis de colágeno y elastina y aumentando la grasa dérmica".

Entre sus beneficios para la piel, Revuelta destaca "la aceleración de la regeneración de los tejidos (cicatrices ); la regulación de la inflamación y la respuesta inmune; la maduración temprana de heridas; el alivio de líneas y arrugas finas de expresión y la reafirmación de la flacidez. Además, hidrata y mejora la textura de la piel, atenuando, además, las manchas".

Por todo ello, concluye, "los exosomas son un complemento perfecto a los tratamientos de bioestimulación, ya que nos permiten hacer terapias combinadas, tanto con aparatología como con rellenos, consiguiendo bioestimular y regenerar".

Fuente: El Mundo