(Buenos Aires).- Una lista interminable de indicaciones: cuándo y cómo alimentarlo; cuándo y cómo hacerlo dormir; control de visitas, de sonidos, de salidas y de exposición a la luz solar; cómo vestirlo; cómo cambiarlo…La llegada de un bebé viene acompañada de infinitas consignas externas sobre el “deber ser” materno.

A eso se suma todo el resto: felicidad, ansiedad, temor, entusiasmo, presión, exigencia, inseguridad…desafíos emocionales que permanecen en segundo plano, pero que son igual de importantes a la hora de vivir la maternidad.

De eso habla la encuesta de alcance nacional realizada por la consultora Trendsity, que buscó delinear el mapa emocional de la maternidad. Un estudio que, en el marco del Semana Mundial de la Salud Mental Materna adquiere especial relevancia. 

El estudio evidencia que la presión social sobre quienes maternan y trabajan, los juicios de valor que recaen sobre quienes eligen o deben criar solas, con poca ayuda de la pareja, y los estigmas relacionados al “deber hacer” impactan directamente en la salud mental de las mujeres, que importa, aunque a veces se hable poco.

Entre esos estigmas, la lactancia ocupa un lugar destacado. ¿Qué pasa con las madres trabajadoras, con aquellas que no pueden amamantar, o con las que eligen no hacerlo? ¿Y con los padres? ¿Cómo atender la salud –física y mental- de cada integrante, y de la familia en su conjunto? El trabajo de Trendsity muestra algunos caminos.

Ya sea por necesidad o por elección, el 55% de las madres considera que dar una mamadera descomprime su agenda y le permite descansar de noche, lo que impacta positivamente en su salud mental. Ese porcentaje trepa a 72% entre quienes complementan la leche de materna con leche de fórmula, y se eleva hasta un 77% entre quienes usan leche de fórmula como alimentación principal. Después de todo, lo verdaderamente importante es darle a ese bebé amor incondicional, y una alimentación que cubra sus necesidades nutricionales. El “cómo” es elección de cada familia.

En ese sentido, también los padres tienen una opinión al respecto, el 87% de ellos cree que en los primeros meses de vida del bebé su rol es apoyar emocionalmente a la mamá, y al 69% les gustaría poder ayudar para que su pareja no se sienta tan presionada en relación con la alimentación del bebé. En las familias que complementaron leche materna con leche de fórmula, el 85% de los padres percibe que bajó la presión de su pareja respecto de este tema.

La realidad es que la libertad de elegir dar la teta, complementarla con fórmula o elegir no dar la teta, fue durante años un tema tabú que recién ahora forma parte de la conversación mediática, pero aún no llega con fuerza a los consultorios médicos. De hecho, según revela el estudio el 71% de las madres se siente angustiada por la lactancia: los mandatos influyen con fuerza en el imaginario de la “maternidad perfecta”, sin lugar para salirse del molde estandarizado. Una falta de libertad que atenta contra el bienestar integral no sólo de las mujeres, sino de las familias. En el camino, las madres hacen malabarismo entre cúmulo de desafíos y el cuidado de su equilibrio emocional. Y toman nota de eso casi por unanimidad: el 96% de ellas cree que la salud mental es tan importante como la física en su vínculo con el bebé.

Es importante que las madres tengan acompañamiento psicológico durante el embarazo y el post parto. De otra manera, ante la falta de ayuda profesional centrada en su salud emocional muchas madres encuentran apoyo en las redes sociales, donde encuentran compañía y apoyo, pero también una avalancha de consejos virtuales que aturde. La sobrecarga de contenido, las fuentes dudosas en las que se sustentan, y la catarata de tips discutibles apabullan y desconciertan señala Mariela Mociulsky, directora de Trendsity.

Aparece entonces la culpa: el 73% de las madres con bebés menores a 9 meses se sienten presionadas por sus propias exigencias. ¿Cómo lidiar, entonces, con esa mezcla de sentimientos, y construir una maternidad donde exista lugar para elegir cómo criar al bebé atendiendo la salud integral de la familia en su conjunto y de cada uno de sus integrantes? Con un abordaje holístico de la maternidad, que atienda la salud física y mental de las mujeres.

Para que la mamá reciente se sienta emocionalmente estable en los primeros tiempos es importante que esté acompañada tanto en lo personal como en lo profesional por quienes no la juzguen en cada decisión que tome. Son momentos en que se toman algunas decisiones por primera vez, con la inseguridad que la inexperiencia genera; con mucha información y en ocasiones contradictoria; con los mandatos conscientes e inconscientes.

Por eso es aconsejable que la mamá pueda buscar información en fuentes seguras y de confianza, y luego sentir la libertad de elegir lo que considere mejor para ella, para su bebé y para la familia en conjunto”, explica Marisa Russomando, Licenciada en Psicología, especialista en Crianza, Maternidad y Familia..

En ese sentido, la Semana Mundial de la Salud Mental Materna nos recuerda el derecho de las mujeres embarazadas o que dieron a luz recientemente a recibir apoyo profesional para obtener ayuda y respaldo, a ser escuchadas y comprendidas. Del derecho a atender sus necesidades individuales más allá de la maternidad. Del derecho a elegir la fórmula de crianza que mejor contemple el bienestar de su familia.

Fuente: Urban Grupo Comunicación